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LA IMPOSICIÓN DE MANOS –

P.  Adrián Santarelli

Imposición de manosLa Imposición de Manos

La imposición de manos es un tema que desde hace una décadas ha despertado interés tanto en los ámbitos eclesiásticos como en la sociedad general, quizás motivado por la altísima oferta de terapias alternativas que han aparecido en estos últimos tiempos.

Este artículo pretende ayudar a esclarecer sintéticamente, algunos puntos de este tema tan atrayente, al cual he dedicado un estudio un poco más profundo en mi libro “La Imposición de manos”, de Editorial Guadalupe, Argentina.

Hablar de imposición de manos tiempo atrás, en países de tradición cristiana, remitía a los gestos de sanación que Jesús realizaba en el pasado, pues la Iglesia había restringido este gesto solo a la práctica sacramental, pero no era utilizado en la pastoral habitual.

Desde la época Mesmeriana (Franz A Mesmer, 1734-1815) con la creación de la teoría del magnetismo animal, se comienza a divulgar, sobre todo en Europa, experiencias de transmisión o comunicación de energía entre seres vivos, al punto que en Francia se realiza un congreso de sanadores por imposición de manos a fines del siglo XIX.

Esta curiosidad convivirá con su opuesto, el racionalismo iluminista de la época, que va a poner bajo sospecha toda manifestación extraordinaria dentro de la espiritualidad y en ámbitos eclesiales agudizará la sospecha sobre este tipo de gestos carismáticos como lo es por ejemplo el de la imposición de manos.

Actualmente las cosas han ido cambiado, desde que el movimiento pentecostal carismático a comienzos del siglo XX fue incorporándola en grupos de oración intentando recuperar la gracia sobrenatural que conlleva este gesto. También el Concilio Vaticano II habilitó a una renovación de la Iglesia que permitió la incorporación de nuevas formas litúrgicas en los sacramentos y sacramentales.

Décadas atrás, y como resultado de la globalización, el gesto comenzó a ser utilizando, de un modo cada vez más creciente, en el ámbito secular como una forma de transmisión de energía. Así, hoy nos encontramos que la imposición de manos ligada en tiempos pasados solo al ámbito religioso se ha divulgado fuera de ellos. Esto ha generado una cierta confusión cuando no sincretismo debido a las múltiples propuestas procedentes de diversas culturas y espiritualidades.

Hay varias motivaciones por las que se llega a este tema. Muchos por cuestiones o aptitudes personales, sienten el deseo de sanar, inclinados por experiencias vividas en las que pudieron sentir alivio a algún dolor o disturbio. Sienten calor en las manos o tuvieron en la familia alguien que lo hacía con métodos naturales, y buscan como desarrollarlas, participando de cursos o maestros espirituales que la enseñan.

Otros se sienten atraídos por la curiosidad ante las ofertas de cursos diversos, algunos con métodos, invocaciones, y teorías pseudocientíficas (reiki por ejemplo) que pretenden ayudar a desarrollar el poder de sanación.

Muchos de estos cursos forman en nuestro tiempo una especie de neognosticismo, un regreso al gnosticismo antiguo, de la época helenista donde nació, que reúne a personas que se consideran con conocimientos superiores desconocidos al común de la gente y la mayoría de las veces cuentan con iniciaciones que prometen aptitudes especiales o poderes capaces de generar bienestar o influir en otras personas.

No se puede negar que el fenómeno de la imposición de manos aparece en casi todas las culturas originarias en los cinco continentes, chamanismo, médiums, curanderos, brujos, etc, existieron siempre y parecen reaparecer en nuestros tiempos. Por otro lado, la física cuántica sigue estudiando el fenómeno del magnetismo cósmico y aunque mucho se ha avanzado, no hay explicaciones definitivas para explicarlo.

Ahora la pregunta es si toda forma del uso del gesto da lo mismo, o por lo contrario, existe una diferencia entre el gesto tal utilizó Jesús y su Iglesia y el gesto utilizado en otras culturas

Considerando las Escrituras, vemos a Jesús imponiendo las manos a los niños, a los enfermos y a los enviados. Éste gesto fue recomendado por Jesús al enviar a los Apóstoles en Marcos (16 , 18) dado al final del Evangelio antes de subir a los cielos. No dudamos que fue una práctica común en la Iglesia primitiva pues el Apóstol Santiago recomienda que “si alguien esta enfermo que llamen a los presbíteros de la comunidad para que oren e impongan las manos y la oración por el enfermo lo sanará.”

Esto fue dando lugar a una práctica sacramental y a medida que la Iglesia fue desarrollando su vida litúrgica el gesto de la imposición de las manos se fue integrando a ella de tal manera que hoy en la Iglesia todos los sacramentos lo tienen, pero se dejó de hacerlo fuera de los sacramentos.

Conviene entonces tener criterios de discernimiento puesto que puede parecer que todo es lo mismo y ciertamente no lo es.

Uno de ellos es saber distinguir entre ¨comunicar un fluido sanador¨ o ¨interceder para que el otro reciba un don divino de sanación.¨

En muchos métodos se enseña la manera de transmitir un fluido energético el cual se comunicaría por medio de la práctica recomendada, y el resultado depende de la potencia de energía que se pueda pasar. Se habla de “pasar energía”, de manera que por medio de la imposición el facilitador puede suplir la carencia energética del sujeto que recibe.

No cabe duda que entre las personas hay un intercambio de energía, debido a la comunicación natural que se da entre seres vivos que se encuentran. Se puede decir, por lo tanto, que el gesto es universal.

Obviamente esta interactuación supera la percepción racional. Es muy amplia sin embargo pudiera concentrarse y hasta admitimos, que es más eficaz si se concentra en alguna parte especial del cuerpo. Pero “no todo lo que brilla es oro,” ya que la influencia que ejercen los seres entre sí, puede ser positiva o bien negativa cuando se encuentra infectada de malos sentimientos, inclinaciones desordenadas, maleficios o prácticas ocultistas o abiertamente demoníacas.

Cuando hablamos de intercesión se está pidiendo que sea Dios quien obre sobre la persona. Así lo consideramos dentro de la Iglesia, pues en los Evangelios Jesús envía a imponer las manos, pero para obrar en su nombre. “Todo lo que hagan en mi nombre mi Padre se los concederá.”

En el gesto de la imposición de manos hay tres partes a considerar:

  • El que impone las manos
  • Lo que se invoca.
  • El que recibe

– Respecto a quién impone, hay que considerar su intención, y que no se encuentre infectado por ninguna influencia maléfica.

– Acerca de lo que se invoca, ver si es a Dios o bien si se invocan símbolos, espíritus o energías.

– Acerca de quién lo recibe, considerar sus expectativas.

En la transmisión de energía,

  • Quien la imparte es un energoterapeuta.
  • Lo que invoca es energía cósmica o universal como fuente de sanación por medio de símbolos u otra metodología.
  • Quien recibe considerará según como se sienta luego de recibirla.

En la Intercesión

  • Quien la imparte es un intercesor, obra en función del sacerdocio común de los fieles o del sacramento del orden sagrado.
  • Pide el Espíritu Santo el cual obra libremente, como fuente de sanación y santificación.
  • Quien recibe se abre a la obra del Espíritu Santo. Ya que en el cristianismo aprendemos a pedir “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” y aprendemos a dejar el resultado en las manos de Dios.

Si definimos al ser humano con categorías personalistas y no mecanicistas, debemos decir que la plenitud del ser humano se define por la capacidad de encuentro y comunicación de su ser a otros. Así en la imposición de manos como gesto de intercesión, se abre una puerta a la experiencia espiritual y mística con Dios como ser personal, y no a una simple recepción de una energía.  Es un encuentro con el Espíritu con mayúsculas o sea, con el Espíritu Santo.

Consideramos la imposición de manos como un sacramental. Y ciertamente hay una diferencia entre el sacerdote que posee el sacramento para obrar “in persona Christi” y el laico que lo hace en virtud del sacerdocio común de los fieles. Unos y otros fortalecen la oración de la Iglesia y su poder de obrar en nombre de Jesús.

La categoría más apropiada para lo religioso es la categoría de encuentro y no de comunicación de poderes personales sino de dejar obrar a Jesucristo en el mundo, para que sea la voluntad de Dios “así en la tierra como en el cielo”.

Concluimos que el gesto de la imposición de manos debe ser utilizado en la práctica habitual de la Iglesia pues fue mandado por Jesucristo y que no está reservado a personas especiales, sino que conforme a lo que dijimos es un modo de orar intercediendo por la persona por la cual se ora. Y puede ser hecho por una o varias personas.

Pidamos que Jesús siga llegando a la vida de muchas personas de ésta manera, que sean sus manos, sobre el mundo, a fin que Dios sea glorificado en el cielo y haya paz en la tierra para los hombres y mujeres amados por Él.

Adrián Santarelli

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Cardenal Bergoglio. La Oración PDF Imprimir E-mail
 
La Señora de todos los Pueblos PDF Imprimir E-mail

El 25 de marzo de 1945 la Stma. Virgen se apareció en Amsterdam a Ida Peerdeman (†1996).

Esa fue la primera de 56 apariciones que ocurrieron entre los años 1945 y 1959.

El 31 de mayo de 2002, el obispo de la diócesis llegó a la conclusión de que las apariciones de Nuestra Señora en Amsterdam son de origen sobrenatural.
La Stma. Virgen se manifiesta bajo una nueva advocación: “La Señora de todos los Pueblos” o “La Madre de todos los Pueblos”. En este tiempo Ella desea ser conocida y amada por todos con ese nombre.

De forma profética nos ha dado sobre todo una impresionante visión de la situación de la Iglesia y del mundo. En sus mensajes, María revela poco a poco un plan con el cual Dios quiere salvar al mundo prepararlo a una nueva efusión del Espíritu Santo por medio de la Madre. Por esto Ella da a los pueblos y a las naciones una imagen y una oración.

 

nuestra sra tlp modulo SEÑOR JESUCRISTO, 
HIJO DEL PADRE, 
MANDA AHORA TU
ESPÍRITU 
SOBRE LA TIERRA. 
HAZ QUE EL ESPÍRITU
SANTO 
HABITE EN EL
CORAZÓN DE TODOS
LOS PUEBLOS, PARA
QUE SEAN
PRESERVADOS 
DE LA CORRUPCIÓN,
DE LAS
CALAMIDADES 
Y DE LA GUERRA. 
QUE LA SEÑORA DE
TODOS LOS PUEBLOS,
LA SANTISIMA VIRGEN
MARÍA

SEA NUESTRA
ABOGADA. 
AMÉN.

 


 

 
Video Divina Coronilla cantada PDF Imprimir E-mail

 

 

SOBRE LA CORONILLA DE LADIVINA MISERICORDIA

HISTORIA: La Coronilla de la Divina Misericordia Divina se basa en la espiritualidad de Santa Faustina Kowalska (1905-1938). Se asocia con una imagen santa y el lema, "Jesús, confío en ti." La fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo después de Pascua. La revelación clave a Santa Faustina fue que la misericordia de Dios es infinita e inagotable. El mensaje de la Divina Misericordia es que los fieles deben implorar la misericordia de Dios por el mundo entero, ser misericordiosos y perdonar los demás, y confiar en Dios completamente.

Cuando Faustina murió en 1938, el mensaje de la Divina Misericordia era poco conocido fuera de Polonia. Durante la Segunda Guerra Mundial, 1939-1945, la coronilla adquirió popularidad en ambos Polonia y Lituania. También alcanzó conocerse en los Estados Unidos.

 

Hubo una prohibición de la devoción desde 1958 hasta 1978, mientras oficiales del Vaticano examinaron los apuntes en el diario de Faustina, comparandolos con la doctrina de la Iglesia. Se terminó la prohibición en abril de 1978 con la ayuda del Arzobispo de Kracow, el Cardinal Karol Wojtyla. Más tarde en el mismo año él llegó ser el Papa Juan Pablo II.

 

Desde entonces, el mensaje de la Misericordia Divino ha extendido por todo el mundo. El apostolado de la Divina Misericordia, establecido por los Marianos en 1944, tiene su oficina central en Stockbridge, Massachusetts (Estados Unidos). La Congregación de Marianos de la Concepción Inmaculada es una orden religiosa de padres y hermanos, fundada en Polonia en 1673. El Padre Joseph Jarzebowski, un miembro de la orden, introdujo la devoción de la Divina Misericordia a los Estados Unidos en 1941.


 


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